viernes, 25 de septiembre de 2009

Customizar a una Blythe 1: Las Pestañas

Mi madre que ya había visto con recelo que su hija de 38 años recibiera de regalo una muñeca Blythe proveniente del oriente, se aterró cuando supo de la llegada de las pestañas.

¿Cómo? -me dijo molesta-, ¿Que vas a sacarle las pestañas y le pondrás otras más largas? ¡Vas a dañar su corazón de muñeca! -enfatizó-, tratando de condolerme en el lenguaje que usaba conmigo cuando tenía 7 años y estaba en 2º básico del colegio Alemán de Puerto Montt.

Sí mamá -afirmé-, le sacaré las pestañas y se las cambiaré por éstas (las de la foto).

Mira, son largas, suaves y hermosas, más atractivas que esas pestañas postizas que me tuve que comprar en el tiempo de estudiante universitaria.

Sí, aunque ustedes no lo crean, un día preparándome para ir a clases sufrí de un accidente con el encrespador de pestañas (esas tijeras de fierro) -por tener las manos encremadas se resbaló-, y bueno como resultado me depilé -sin desearlo- un párpado. Sí, amigos y amigas, estuve 1 mes sin pestañas en un ojo, y tenía que ponerme cada día, con pegamento, uno por uno los pedacitos de pestañas que hacían que mi ojo se viera lo más natural posible tras una gruesta capa de delineador, sombra y rimmel, además de taparme levemente el ojo con una fina chasquilla.


¡Qué le va a doler, si te digo, a mí no me dolió nada sacarme las pestañas, fue igual que depilarse cualquier parte del cuerpo! -le respondí a mi madre-, que abrió así de grande los ojos al escuchar esa historia que desconocía.

-Continué describiendo- entonces le pondré unas pestañas largas y maravillosas para que cambie un poco su mirada de pescado, por una adormilada y tierna.

Bueno, pese a esta conversación, el tema de customizarla igual me daba miedo. Me documenté bastante por internet, y pedí consejos a la colega blyhtera que me vendió las pestañas, sobre todo porque con todo lo que me costó adquirir una muñeca, no quería romperla cometiendo errores, o romper las pestañas nuevas y tener que ir a comprarle unas de esas mismas de las que yo tuve que usar.


Pero bueno, aquí vamos con la customización, qué vendrá después, la cara, los ojos, el pelo?

La literatura -de acuerdo a lo descrito por mis colegas bloggeras- respecto a sacar pestañas, dice que hay que remojarle los ojos con algo húmedo y tibio, algunas dicen con un pañito en los ojos.

Bueno, así lo hice por un rato a ver que pasaba.

Luego todas señalaban que había que usar pinzas para cejas... para qué les cuento que tiré suave, más fuerte -sujetando un poco el párpado para el lado contrario con temor a que se rompiera algún mecanismo- y no sucedía nada más que las pestañas tiesas y gruesas de antes comenzaron a enroscarse mucho y verse horrible, pero no se soltaban ni un poco, según explicaban mis colegas.

Entonces utilicé la técnica que me sugurió la colega que me envió las pestañas, mojar un cotonito y pasarlo por la raiz de las pestañas. Además de ello lo mojé en agua bastante caliente para ayudar a que se soltaran mejor.



Costó harto, las pestañas no se soltaban y la pinza se resbalaba, por lo que, usé mi dedo pulgar e índice, y apretando y tirando comenzaron a salir las pestañas.

Es difícil, la mayoría saleron con dificultad, pese a remojar con cuidado y sentir que se soltaban. Cada una está pegada individualmente, así que van saliendo casi de a una con tirones secos y con cuidado de no forzar sus ojos.

Este instante fue tan estresante, que no lo fotografié, tenía miedo de haber cometido un error, pero bueno, todo esto es parte de la customización Blythe, todas lo hacen y nadie se muere.

Luego de sacar una por una todas las pestañas, limpié la pequeña rendija con una aguja finita para que quedara limpio -como me informé por mi colega- de las pestañas, y el ojo quedó igualito al mío hace unos años, pelado.


Viendo el tamaño del agujero, corté las pestañas en la parte más larga y linda, y las metí en el agujero para probar cómo se veían. Tuve que ir ajustando el ancho varias veces, pero con mucho cuidado para no cortar demasiado, pasarme y dejarlas angostas o poco abunantes.

Luego que quedó bien, corté en forma de espejo (contraponiéndolas) las del otro ojo, para que la parte más larga quedara justo en la misma ubicación a la hora de pegarla en el otro ojo.

Después con otro cotonito puse pegamento blanco y/o cola fría en el extremo que va pegado en el agujero del párpado, tanto arriba como abajo, sin exagerar en abundancia.

Luego metí las pestañas en el agujero cuidando de no dejar otras partes pegajosas o con pegamento, y con los dedos limpios las ordené hacia arriba. Agarré el secador de pelo y le di un secado rápido y quedaron bellas. Omití la técnica de llenar el párpado de agujas, como vi en los blogs de algunas colegas, no fue necesario, las pestañas quedaron en la posición que las dejé.

Me daba susto tocarlas o tirarlas un poquito, así que las dejé hasta el otro día. Quedaron firmes y lindas (ojo de la izquierda customizado).


Bueno, el segundo ojo ya fue terreno conocido, no obstante tampoco fue fácil, de nuevo pestaña por pestaña, tironeando y sufriendo un poco, ya que una muñeca toda de plástico, siempre es un objeto frágil.




Bueno y cuando quiera hacerle otro look a la Blythe... se las saco de nuevo y le pongo otras diferentes, más largas, de colores, más abundantes, etc.

1 comentario:

  1. Gaby!
    me encantó como narraste tu experiencia con las pestañas! y me alegra saber que te gustaron tanto. Apenas tenga tiempo te mando unos ojitos de regalo para ver si te animas y se los cambias =)

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